Resumen temporada 2014/2015 Real Madrid: el balance terminó arrojando pérdidas
De lo más alto a la desazón de no saber hacia dónde remar. Comenzar el curso levantando un trofeo, aunque fuera como consecuencia del pasado, y acabar con el entrenador fuera y el proyecto una vez más finalizado para dar comienzo a uno nuevo. Brilló mucho el Madrid durante la temporada, pero las sombras también fueron intensas. Al final, la mezcla de ambas dejó un resultado agridulce con toques amargos para encarar un 2015 que acabará en blanco en cuánto a títulos, pero que debe servir de punto de partida para evitar que esa racha se alargue en el tiempo.
Supercampeones con dudas
En el principio de la competición las dudas estaban sembradas. Lavictoria ante el Sevilla en la Supercopa de Europa no compensó la pérdida más tarde de la de España a manos del Atlético, que con un empate en el Bernabéu salió vivo y resultó insuperable en su campo para acabar derrotando a los merengues por 2-1 en el global de la misma.
Las salidas de Xabi y Di María, el engranaje de los nuevos y la falta de regularidad marcaron los primeros compromisos del cuadro blanco
Unido a una falta de equilibrio alarmante, el Madrid comenzó con dudas ante un tierno Córdoba. Se confirmaron las sospechas ante Atlético de nuevo y Real Sociedad después, con un equipo partido sin capacidad de compensar. Las bajas de Xabi Alonso y Di María en la recta final del mercado habían sido devastadoras, o parecían serlo en aquel momento.
El tolosarra sorprendía al pedir el traspaso en la última semana, mientras que el argentino y los 80 millones de euros que puso el Manchester United encima de la mesa no generaron dudas en una directiva que veía en James Rodríguez un proyecto de máximas prestaciones.
El colombiano comenzó errático, como el resto de sus compañeros, pero fue en la tarde en la que el Basilea visitó el Bernabéu cuándocomenzó a soltarse la melena. Él y todos iniciaron una racha que les llevó a pasear el estandarte de la victoria desde mediados de septiembre a finales de enero.
Una racha histórica, y hasta ahora insuperable que el Madrid firmó imprimiendo el mejor juego para los blancos de este siglo. Lascombinaciones entre el cafetero, Modric, Kroos o Isco hacían que Benzema y Cristiano, especialmente éste último, resultasen letales de cara a portería.
Una racha para la leyenda
Goles que se le caían al Madrid. Marcaba por inercia, sin querer. Como el que resuelve un puzzle de tres piezas, los partidos le resultaban un placer a los blancos. Las dudas del inicio con las derrotas ante rojiblancos y en San Sebastián ya ni se recordaban. El equipo se ató los machos y hasta las dudas en la portería quedaron completamente apartadas.
Pero entonces, en noviembre, con su selección, cayó Modric. El croata, el mejor jugador del Madrid hasta el momento se dolía y lo hacía también la afición. El resultado, cuatro meses apartado del terreno de juego por un problema muscular, y la ocasión para que brillase otro.
La lesión de Modric marcó un antes y un después en la temporada merengue. Isco apareció, pero la ausencia del croata fue determinante
Isco tomó el relevo, tanto en el juego como en el campo, y se adaptó a una posición que no es la suya. El malagueño rindió, y lo hizo a un nivel magnífico, cuajando grandes actuaciones en cada encuentro. Desde noviembre a marzo, el de Arroyo de la Miel marcaba las diferencias con el balón en los pies, aunque el juego del Madrid ya no tenía los matices de antaño.
A pesar de todo, el Madrid siguió coleccionando victorias y lo hizo también con los títulos. Más de una década llevaba sin jugar elMundial de Clubes, heredero de la antigua Intercontinental, y lo volvió a disputar saliendo por la puerta grande. Cruz Azul primero y San Lorenzo sucumbieron ante el cuadro merengue, que se alzó con el triunfo que rubricaba además las 22 victorias consecutivas.
Mediados de diciembre y las perspectivas no podían ser mejores. Único equipo que había ganado todo en la Champions, líder de la Liga con una distancia importante con sus rivales, clasificado para los octavos de la Copa que jugaría la vuelta en casa, y con el mejor juego en años, además de la integración de James y Kroos completamente en el equipo.
Cristiano y su tremendo ritmo
Todo regado con más y más goles de un Cristiano Ronaldo insaciable. El portugués firmó una segunda parte del año magnífica, coleccionando goles y elogios. Dicho rendimiento le llevó en el plano personal a cosechar su tercer Balón de Oro, el segundo consecutivo, y ponerse en el firmamento junto a algunos de los más grandes.
Pero como al equipo, el inicio del nuevo año no le sentó bien al luso. No llegó a reencontrarse, no carburaba del mismo modo. Sus problemas de rodilla parecían visitarle de nuevo y sin su eficacia de cara al gol, junto al bajón físico y en el juego, el Madrid comenzó a enfilar un descenso vertiginoso.
Comienza la caída
El luso no estaba bien y el equipo lo notaba. Pero como él, la gran mayoría de jugadores. El parón de invierno había afectado al equipo a nivel físico y moral, y se resintió de primeras. El encuentro que abría el año puso fin a su racha, cayendo por 2-1 ante el Valencia. El Atlético, de nuevo, fue el siguiente, dejándoles fuera de la Copa sin caer en ninguno de los dos encuentros.
El Madrid pecó de exceso de confianza, y unido al bajón físico y las lesiones cosechó una serie de malos resultados que les hizo perder el liderato
Tras estos tres encuentros sin ganar se repuso el Madrid con victorias balsámicas ante Getafe, Deportivo o Espanyol, que precedieron a la debacle del Calderón. El histórico 4-0 con el que el Madrid salió del Manzanares retumbó en las oficinas del club, que se veía inmerso en una situación de la que parecían no poder salir.
La situación no mejoraba, y las bajas solo ponían más trabas en el camino. A la ausencia de Modric y de un Pepe lesionado previamente, se lesunieron James y Ramos en el mismo duelo. El partido aplazado por el Mundial ante el Sevilla le salió caro al Madrid, que perdió a sus dos jugadores por seis y ocho semanas.
Llegó la Champions y con ella la vuelta del central luso. Pepe le dio al equipo un poso en defensa que aprovechó para salir indemne de Gelsenkirchen con un 0-2 que hacía presagiar una clasificación sencilla de cara a la siguiente ronda. Pero nada más lejos de la realidad.
La Champions, punto de inflexión
Un terrible encuentro colectivo dejó un 3-4 final en el Bernabéu que pudo ser peor. Se puso por delante en el inicio el Schalke, igualó el Madrid y le dio la vuelta. Volvía a empatar el cuadro alemán y a adelantarse el Madrid, para verse de nuevo por detrás. En los instantes finales nadie hablaba. Nadie se expresaba, todo eran miradas de desazón.
Un horrible partido del Madrid ante el Schalke hizo a la grada estallar a pitar a los suyos tras estar a punto de firmar una noche negra en Europa
En la última jugada del partido, ya con el 3-4 en el marcador, Howedes tuvo el balón para escribir una de las páginas más negras en la historia merengue en Europa, pero la pierna del central alemán se le encogió y terminó dándo un tibio puntapié que recogió cómodo Casillas.
Estalló el Bernabéu con el pitido final. El Madrid se clasificaba para Europa, pero en una noche calificada como "de vergüenza" por gran parte de la Prensa, y reconocida como tal por algunos futbolistas y el propio Ancelotti en rueda de prensa, que era incapaz de explicar los motivos del desvanecimiento del equipo.
Recuperó Ancelotti a Modric ante el Schalke, pero perdió el liderato en Liga. Con el del Schalke fueron tres partidos seguidos sin ganar, dos derrotas incluidas, que hicieron que llegase al Camp Nou para el duelo ante el Barcelona un punto por debajo del eterno rival, que había remontado los cuatro de diferencia que existían apenas quince días antes del compromiso entre ambos.
El Madrid salió mejor que el Barcelona, que no obstante se adelantó en el marcador. Pero el cuadro merengue firmó el mejor primer tiempo en muchos meses, y encerró a su rival. Igualó la contienda, pero entre Bravo y la falta de acierto fueron incapaces de desnivelar el partido.
Sí lo hizo Suárez en la segunda parte, que le perteneció al Barcelona. El 2-1 derrotó mentalmente al Madrid, que pudo salir goleado pero que terminó por aguantar el marcador e irse con una derrota con la mínima que les ponía a una distancia considerable.
Remontada interrumpida
En su intento por recuperar los cuatro puntos ante el Barcelona, el Madrid llegó a vencer por 9-1 al Granada en la gran goleada de la temporada
Cuatro puntos con 30 por jugarse. La mentalidad fue ganadora, y así fue hasta el antepenúltimo compromiso del curso. Siete victorias seguidas en Liga frenadas por el Valencia, de nuevo, y el empate que ambos conjuntos firmaron en el Bernabéu. Unas tablas que hacían ya improbable la recuperación de la distancia, y que terminaron sentenciando la Liga en favor de los azulgrana.
De nada sirvieron los nueve goles que el Madrid le hizo al Granada (cinco de ellos obra de Cristiano). El luso, eso si, volvía a recuperar mordiente y se alzaba hasta los 47 goles, para convertirse de nuevo en el Pichichi de la competición y la Bota de Oro de la temporada, revalidando en ambos casos el título.
A nivel individual, porque en el colectivo la temporada quedaba en blanco una vez que las cartas encima de la mesa se descubrían. El Madrid lo encomendó todo a la Champions, y le falló su resto ante el empuje de la Juventus.
Primero el Atlético en cuartos, al que solo pudo superar en el minuto 88 de la vuelta gracias a un tanto de Chicharito. El mexicano, héroe inesperado de la recta final de la competición, aprovechó la baja de Benzema para salir del ostracismo desde el inicio de temporada y resultar decisivo con el tanto ante los rojiblancos, que el Madrid celebró en comuna.
Del jolgorio a la pena
El sorteo deparó la Juventus, y en apariencia el favoritismo residía en el lado merengue. En Turín salió relajado el Madrid y los locales lo hicieron pagar. Una explicable falta de tensión permitió a la Juve adelantarse en dos ocasiones, y dejar el partido en un 2-1 con el que viajar a Madrid.
El tanto de Cristiano parecía darle una esperanza a los madridistas, que vieron cumplida pronto gracias a un nuevo tanto del luso, que les ponía en la final de Berlín. Pero de nuevo perdonó el segundo tanto y no cerró el partido, y de nuevo cayó en la relajación que hizo pagar la Juventus.
Morata, que había anotado ya el primero en la ida, hizo el de la igualada en la vuelta. Sin celebrarlo, el madrileño le había dado la puntilla a su equipo, incapaz de crearle de nuevo peligro a la Juventus. Ni en el campo ni en el banquillo se veían recursos para revertir la situación, y terminó produciéndose la debacle.
Eliminación y adiós al último título posible. Acabará 2015 en blanco para los merengues, que firmaron una tarjeta en la recta final de la temporada inestable. Cerró el curso con otra goleada el equipo madridista, siete goles al Getafe, que ponía el broche al año. Debutó Martin Odegaard, la perla noruega que llegó en diciembre, dejando ligeros destellos de calidad.
Casillas y su temporada
Pero la campaña que termina ha sido también la más especial en el sentido negativo para Casillas. A pesar de haber experimentado la sensación de verse relegado al banquillo en parte de las dos anteriores, en esta la situación ha sido diferente. Titular desde el primer momento a pesar de su mal Mundial y el buen hacer de Navas, su 'rival', en la misma competición, Iker comenzó errático como el resto y se contagió posteriormente con la buena inercia.
Pero a pesar de ello, cuando el equipo cayó lo hizo también el capitán. Malas actuaciones y errores clave como ante el Atlético en el primero de los cuatro goles, ante el Barcelona en el 2-1 y sobre todo ante el Schalke con hasta tres errores de bulto comenzaron a generar constantes pitadas hacia su figura en el Bernabéu, de diversa intensidad.
En 2015, un Iker Casillas nada seguro, ha escuchado en casi todos los partidos pitos por parte de la grada del Bernabéu
El repunte llegó ante el Valencia, en un encuentro en el que si bien no se había mostrado seguro, no había fallado claramente. La grada explotó, señalando al capitán, que se sintió incapaz de reprimir sendos gestos de desprecio hacia la grada, hartándose de una situación que se prolongó desde el inicio del año hasta el final del mismo.
La portería del Madrid lleva años siendo foco de suspicacias, y no parece que vayan a despedirse próximamente. Se barrunta la llegada de De Gea, pero lo que está claro es que Casillas, como él ha dicho, quiere continuar. La campaña siguiente, más y mejor.
Carlo Ancelotti, obligado adiós
El que sin embargo no estará el próximo año será Carlo Ancelotti. El italiano, cuestionado por el mal rumbo que no se terminó de revertir del equipo desde enero, ha sucumbido a la presión que ejerce el Madrid sobre sus entrenadores y ha sido destituido por Florentino Pérez y la directiva.
No obstante, la salida del italiano, que se manifestó en favor de seguir en el Madrid, se ha producido de la mejor manera, con relaciones cordiales con las partes. La decisión, según apuntan algunos, no habría sido del todo bien acogida en el vestuario, en el que pesos pesados como Ramos o Cristiano mantenían una gran relación con el de Reggiolo.
Al técnico de la Décima no le ha valido devolver al Olimpo al cuadro merengue una docena de años después. Al final, Ancelotti se despide sin conseguir un título en su segundo año, con el mal sabor de boca de la recta final, pero con el indudable mérito de lo conseguido el curso pasado, del buen juego ejecutado en partes de este, y de la racha de 22 victorias consecutivas de su equipo.
RESÚMENES - ANÁLISIS PORMENORIZADO
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