El equipo cardenal empató 0-0 en el partido de vuelta de la semifinal ante Sportivo Luqueño y llegó a su tercera final continental.
Independiente Santa Fe firmó este miércoles su presencia en la final de la Copa Sudamericana 2015 al eliminar al paraguayo Sportivo Luqueño, con el que empató 0-0 en la vuelta de las semifinales en Bogotá, y espera rival entre los argentinos River Plate y Huracán.
El elenco 'cardenal' logró el boleto a su tercera final internacionalapoyándose en el 1-1 que alcanzó en la ida en Luque.
Independiente Sante Fe disputó las finales de la Copa Conmebol en 1996, que ganó el argentino Lanús, y la Copa Merconorte de 1999, en la que se impuso su compatriota América de Cali.
El jueves, River Plate intentará revertir un primer capítulo desfavorable para defender la corona de la Copa Sudamericana cuando visite a Huracán, que va por un paso histórico en la segunda semifinal del torneo continental.
En el cruce de equipos argentinos, Huracán llega con ventaja a la revancha de las semifinales que se jugará en su estadio Tomás Ducó de Buenos Aires, luego de derrotar a los millonarios a domicilio por 1-0.
'El Globo' seguirá en carrera con un triunfo o un empate, mientras que River, con la mente puesta en el Mundial de Clubes de la FIFA, previsto en diciembre en Japón, necesita un éxito por 1-0 para forzar los penales, o por dos goles para avanzar a la definición.
Ficha técnica:
Independiente Santa Fe: Róbinson Zapata; Almir Soto, Yerry Mina, Francisco Meza, Leyvin Balanta; Juan Daniel Roa, Yeison Gordillo, Sebastián Salazar, Luis Manuel Seijas; Wilson Morelo y Daniel Angulo.
DT: Gerardo Pelusso.
Sportivo Luqueño: Arnaldo Giménez; Aquilino Giménez, Roberto Aldama, Enrique Meza, Marcelo Báez; Jorge Nuñez, Miguel Godoy, Luis Miño, David Mendieta; Jorge Ortega Salinas y Guido Di Vanni.
DT: Eduardo Rivera.
Estadio: Nemesio Camacho El Campín, Bogotá D.C
Árbitro: El chileno Enrique Osses.
Santa Fe celebra: 0-0 y clasificación a la final de la Suramericana
El empate sin goles contra Sportivo Luqueño le permitió, tras el 1-1 en la ida, jugar por el título.
La final no se consiguió en la noche de este miércoles. El primer paso hacia el logro más importante de la historia internacional de Independiente Santa Fe, por encima de la final de la Copa Conmebol en 1996, por encima de la final de la Copa Merconorte en 1999, se dio con el gol de Baldomero Perlaza en Luque. Esa fue la diferencia en 180 minutos de fútbol frente a un duro, durísimo Sportivo Luqueño, de Paraguay: el gol de visitante.
Santa Fe espera ahora rival en la final de la Copa Suramericana: o el actual campeón, River Plate, o el sorprendente Huracán. Se vienen otros 180 minutos, en los que el equipo que dirige Gerardo Pelusso buscará su primera corona internacional, nada menos. De ahí los gritos de júbilo, las lágrimas de alegría que caían de las tribunas de un estadio El Campín repleto.
Con solo entrar a la cancha y mantener el 0-0, Santa Fe aseguraba su clasificación a la final. Los del afán eran los paraguayos, no ellos. Y eso le hizo tomar riesgos. El más grande, entregarle la pelota a Sportivo Luqueño para buscar algo en el contragolpe.
Daniel Angulo (c), delantero de Santa Fe. (Mauricio León / EL TIEMPO)
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De entrada, casi le resulta la fórmula: a los 10 minutos, Daniel Angulo dejó mano a mano a Wilson Morelo, que quiso definir por encima del portero Arnaldo Giménez y la colgó del techo del arco norte de El Campín. Pero no siempre un gol tempranero suele ayudarle a Santa Fe a ganar títulos. O recuerden lo que pasó en la final de la Copa Conmebol de 1996, contra Lanús, cuando Francisco Wittingham metió un penalti a los tres minutos de juego para convertir un 2-0 en 2-1, pero no pudo pasar de ahí. O lo que sucedió la semana pasada en la final de la Copa Colombia, cuando Luis Manuel Seijas metió un golazo de tiro libre en el minuto 2 frente a Junior, pero luego no pudo anotar uno más para forzar el desempate desde el punto penalti...
Aunque los paraguayos no crearon muchas opciones, estuvieron cerca de anotar. La más clara, a los 22 minutos, en un centro de Guido di Vanni que sorprendió al lateral Marcelo Báez, al que se le salió el espíritu de defensa y en vez de mandarla adentro, la tiró afuera...
Gerardo Pelusso, el técnico del equipo local, no quedó del todo conforme con lo que vio en la cancha y, a los 15 minutos del segundo tiempo, cambió la idea. Ahora quería que los de rojo tuvieran la pelota y la iniciativa. Y para ello le dio a su onceno algo que no tuvo en la primera etapa: un ‘10’. Y el mejor que estaba disponible, el ídolo de la era reciente de Santa Fe, el argentino Omar Pérez, en lugar del ecuatoriano Angulo. Con ese cambio, los rojos tenían la posibilidad de buscar un pelotazo y también, ganaban control de balón...
Acción de juego entre Independiente Santa Fe y Sportivo Luqueño (Mauricio León / EL TIEMPO)
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El cambio le sentó bien al equipo colombiano, que, si bien no se acercaba con mucho peligro al arco de Luqueño, por lo menos no sufría. Y eso obligó a los paraguayos a aumentar la presión en busca de recuperar la pelota, algo que, sumado a la altura, los fue dejando sin aire.
Y luego, Santa Fe tuvo una opción clarísima: tiro libre en el borde del área, por una fuerte falta a Juan Daniel Roa. En la barrera había seis paraguayos y cuatro colombianos. El cobro de Omar Pérez pegó en la espalda de Yerry Mina y se metió al arco sur. El juez Enrique Osses anuló la acción: la barrera dio un paso hacia adelante y dejó a Mina en fuera de lugar...
En medio de todo, Santa Fe logró una clasificación más o menos tranquila. La cuota inicial la había pagado hace tres semanas en Luque, gracias al gol de Perlaza. Y ahora quiere más.
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