Domínguez quedó conforme con la victoria ante Huracán. "Tuvimos ocasiones para que la diferencia fuera mayor", dijo el DT del Globo. Y aseguró que la prioridad será el torneo local.
Eduardo Domínguez tuvo una visión optimista de la victoria de Huracán sobre Caracas, pese a que el 1 a 0 no sentenció el Repechaje en busca del objetivo de pasar a la zona de grupos. "Buscamos en todo momento, hicimos más en el segundo tiempo, cuando ellos se quedaron con diez. Ahí intentamos más por afuera. Ellos se cerraron muy bien hacia atrás", opinó el DT del Globo.
"Yo tenía el convencimiento de que íbamos a hacer un gol. Tuvimos muchas situaciones para que la diferencia fuera mayor y no fuimos efectivos. Pero es el primer partido oficial del año, tenemos que estar tranquilos, sin desesperarnos. Se ganó una final, nos queda una segunda final en Caracas. Fuimos justos vencedores, nos vamos tranquilos", agregó.
"Los chicos que debutaron (Fritzler y Mariano González) lo hicieron de gran manera, podemos seguir creciendo tanto individualmente como equipo", opinó.
"Siempre tuvimos una idea de juego de no tirar pelotazos, pero en los primeros 15 minutos abusamos del pelotazo. Un defecto fue que no tuvimos paciencia para manejar la pelota y se tiraron centros por tirar, son cosas por corregir", agregó.
"La final en la cancha de ellos será en la misma forma, buscando el partido", anticipó.
Ademas, el técnico aseguró que Huracán no reservará jugadores para el partido ante Atlético Rafaela, en el Ducó por el torneo de Primera División. "Le dijimos al presidente la prioridad es el campeonato local, el viernes vamos con lo mejor que tenemos. Jugar tres partidos en una semana no es fácil, pero los futbolistas están bien en la parte mental y física".
DE FRENTE HURACAN
DE FRENTE HURACAN
Políticamente correcto
La cosa es ganar. Sin pelos en la lengua. Con poco o con mucho margen. Distendidos o apretados. Glamoroso o ratón. Hasta le podría caber la clásica “como sea”. Importa la ventaja. Y esta vez se dio. Mínima, sí, pero holgadamente merecida y buscada por todos los caminos viables y por qué no inviables. La serie son dos partidos y uno lo tenemos nosotros. Sirve.
Huracán volvió al ruedo de la Copa. Otra vez la Libertadores es obsesión. Con una Fase Inicial para sortear y llegar a un reparto más grande. Como en el 2015, en ese recorrido Lima-Buenos Aires. Ahora será Buenos Aires-Caracas. Difícil. No resuelto. Abierto. Pero 1-0. Viento a favor. Habrá que aprovechar el envión de tener un pie adelante. Con la vuelta de Wanchope. El Abila beneficiado por Conmebol. Con los nuevos que se van acoplando y ya pagan (pulgar levantado para el 5 y el grito de todos por el gol de nuestro González de la guía). Y el resto, el que terminó el año pero sin brujerías. Todos por este objetivo de ser más sudamericanos. Por más tiempo. Hasta abril por lo menos. Y no es todo. Está el torneo caserito, el de las zonas y los clásicos. El cortito. Cortísimo. Con los ojos bien abiertos. Ahí no se puede pifiar o sos cartera. Se juega un descenso y está en la mira roja. Debe, obligadamente, cambiar la cara del 2015.
Es así. Se relame con sueños coperos y, al compás de otra música, pone en la mesa la historia de seguir siendo de la elite. Pasos seguros. Coparse sin descuidarse. Sentirse orgullosos sin dejar de existir. Nada simple pero para eso son hombres y tienen puesta la de Huracán. La de Newbery no se mancha.
Es así. Se relame con sueños coperos y, al compás de otra música, pone en la mesa la historia de seguir siendo de la elite. Pasos seguros. Coparse sin descuidarse. Sentirse orgullosos sin dejar de existir. Nada simple pero para eso son hombres y tienen puesta la de Huracán. La de Newbery no se mancha.
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