Banega y Gameiro liquidan a Las Palmas en la segunda mitad
El Sevilla suma una nueva victoria y sigue optando a la cuarta plaza que ofrece la posibilidad de disputar la previa de la Champions. Fue un triunfo raro por parte del conjunto de Unai Emery que sesteó en la primera mitad y espabiló tras la reanudación. Fundamental la entrada de Vitolo al partido, que participó en los dos goles de su equipo –primera vez que regala dos asistencias en un partido de la Liga–. Las Palmas, por su parte, seguirá otra jornada más en puestos de descenso. Preocupación en el seno grancanario por la lesión de uno de sus jugadores con más peso, Roque Mesa, que tuvo que ser sustituido en la segunda mitad.
Éver Banega es especial, un jugador capaz de jugar dos partidos diferentes en tiempos distintos. Providencial con su gol en Balaídos ante un Celta envalentonado el pasado jueves. Y totalmente ausente en la primera parte ante Las Palmas. Sin la participación del argentino -16 pérdidas en el primer tiempo, más que cualquier otro jugador–, el Sevilla se quedó sin ideas y el conjunto de Quique Setién, con la soga del descenso al cuello, intentó aprovecharse en el siempre inhóspito Sánchez-Pizjuán –once victorias ya de manera consecutiva en la Liga–.
A sabiendas del poderío del Sevilla en el centro del campo, Quique Setién optó por un 4-1-4-1 que asfixiara la zona de creación sevillista. Y así fue. Roque Mesa, respaldado por Tana y Jonathan Viera, se multiplicó en tareas defensivas en los primeros minutos y apenas dejó pensar a los jugadores más creativos del conjunto de Unai Emery, sobre todo, Éver Banega. Aún así, el Sevilla dispone de pura dinamita en ataque y un zurdazo de José Antonio Reyes en el minuto diez que a punto estuvo de convertirse en el primer tanto del partido.
Esa fue la mejor ocasión del Sevilla en los primeros 45 minutos. Porque a raíz de la ocasión del utrerano, el partido se tornó amarillo. Wakaso Mubarak, un puñal por banda izquierda, comenzó a hacer mella en la banda defendida por Mariano Ferreira y empezó el asedio grancanario. Primero avisó Jonathan Viera con un disparo que se fue alto en el minuto 25. Después Tana perdonó tras una buena jugada colectiva y una internada dentro del área. Y cuando la primera parte iba a terminar, otra vez Jonathan Viera silenciaba Nervión con un zurdazo que se estrelló en el poste derecho de la portería de Sergio Rico.
La segunda parte fue totalmente diferente. El Sevilla salió mucho más enchufado y Banega comenzó a aparecer en el encuentro. Y eso son palabras mayores. En una de sus únicas combinaciones con otro de los jugadores más desequilibrantes del Sevilla, con Yevhen Konoplyanka en el minuto diez tras la reanudación, terminó con un derechazo del internacional ucraniano que hizo despertar a una hoy dormida afición sevillista. A partir de ese momento, el Sevilla comenzó a creer en sus posibilidades y se hizo con el dominio del partido.
Con Vitolo ya en el césped, el Sevilla ganó un plus de electricidad y mordiente, justo lo que le faltó durante el primer tiempo. Primero resultó providencial en el tanto que abrió el marcador, al facilitar la jugada a Banega, que demostró con su zurdazo a la escuadra que además de facilidad para ver el fútbol tiene esos detalles geniales que terminan decidiendo los partidos. Poco después, en el minuto 75, el panzer grancanario del equipo hispalense servía en bandeja el segundo tanto del partido para Kevin Gameiro, que no falla en su cita con el gol –seis goles en sus últimos cuatro partidos en el Pizjuán– tras un sensacional pase al hueco de Michael Krohn-Delhi.
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